04/04/06

Acto de escritura

Evoco nombres que son personas,
palabras que son voces,
hechos que son acciones o accidentes.
Mi mano sigue escribiendo como si supiera hacerlo sola.
Nadie la sujeta.
Nadie la obliga.
Nadie la orienta.
Mi cabeza tiene pequeños trozos de cuerpos y almas,
dolores,
placeres.
Algunas cosas que jamás hubiera querido mostrar
se encienden como letreros luminosos.
Y las hogueras que desde siempre he tratado de encender
apenas han chamuscado mi escritura.
Es extraño, ¿no?,
como abro mis piernas para parir hijos que nunca concebí.




Estela Golovchenko

Una palabra

Una palabra impertinente me persigue,
inquieta,
transpirada,
me escupe en el oído.

Abro la heladera
y sobre la cáscara pálida de un huevo
se posa estridente.

Me gime todo el día
como un bebé llorón
prendido a mis polleras.

En el espejo del baño
la veo ensortijada en mi pelo,
la arrastro con el peine,
la mojo,
la aplasto con el taco.

Cuando apago la luz
para ubicarme
en el abrazo hueco de tus brazos,
esa palabra
me separa del cuerpo.

Entonces no tengo más remedio
que dibujarla entera
en un pañuelo desechable
que guardo en el cajón,
y la borroneo
con un delineador de ojos hasta dejarlo mocho.

Al fin puedo dormir,
besar tu boca,
tocar tu barba,
mirar tus ojos.

La palabra ha nacido con mi letra.




Estela Golovchenko

Cuantas manos

Cuántas manos
manotazos de ahogados

Cuántas uñas
arañazos de fieras

Cuántos puños
puñetazos
puñetazos

Se debate la risa
la sonrisa
contra la mueca triste del desconcierto

Cada vez más inocente la desgracia
va apagando sus luces al oído del sordo
se niega
se alimenta

Se debate la lágrima
salada
el sabor opaco del abuso
contra el áspero color del alma hueca

Cada vez más impúdica la vida
se prepara a mostrar sus prendas íntimas

Cuántas manos
manotazos de ahogados

Cuántas uñas
arañazos de fieras

Cuántos puños
puñetazos
puñetazos.




Estela Golovchenko