04/04/06
La copa vacía
Cuando llegué al boliche José estaba ya sentado en la única mesa de lata, bastante oxidada del viejo bar del barrio donde está la fábrica.
Me hace una pequeña seña para que me acerque; ya ha pedido su amarga, la única que toma, y solo de nochecita. Pienso que va al boliche porque necesita , más que tomar, contar su vida como viejo sindicalista, de marchas a pie o en carro a Montevideo, y con gran poder de convocatoria cuando eran muy difíciles esos años de lucha para el obrero.
-Sentate -me dice. -¿Qué tomás?
Yo sólo quería escucharlo, pero le digo:
-Lo mismo que toma usted.
-Pancho, servile una amarga a mi amigo- le grita al que está atrás del mostrador. Después, sonriendo, me pregunta:
-¿Estás seguro que tenés más de dieciocho?
-Claro. Tengo veinte y pico.
-Aquí podemos hablar; en el Sindicato, no; siempre hay alguno escuchando, esos de “lleve y traiga”- me dice. Yo sólo escucho.
-Mirá, botija, mientras el voto no sea secreto nunca habrá democracia en los sindicatos. Ahora, a muchos no les interesa que el obrero pase bien; cuánto más necesiten, ellos pueden “manejarlos” mejor.
-¿Y antes no era así?
-Era parecido, pero yo, que siempre fui obrero, sólo llegué a ser dirigente por voto secreto, cuando se reabrieron los sindicatos después de la dictadura.
Tomé un trago de amarga.¿A José le gusta o la tomará como remedio? Me leyó el pensamiento; entendía a las personas con sólo mirarlas.
-Dejá, botija, no la tomés si no te gusta.Yo, como vos con la caña, voy a dejar la directiva del Sindicato. Estoy aburrido de las zancadillas, de que me pasen pero no me traguen. Eso de “Vos hacé la tuya, que yo hago la mía” nunca lo aceptaré.
-¿Y eso es moneda corriente?
-Si lo será. Apartate, botija, de los del doble discurso, de los que dicen pensar en el obrero y piensan nada más que en acomodarse ellos o en defender al partido (que ya sabés cuál es) a costa del trabajo de los obreros, anteponiendo ideas políticas y traicionándolos en muchos casos.
Lo noto cansado y sin esperanza. La copa vacía (¿como subida tal vez?), la mía, casi llena pero no quiero apurarla. Y sigo preguntando
-¿Por eso se aleja?
-Sí, ahora sabés por qué voy a “tirar la toalla”; no puedo ya más ir contra la corriente; si hay miles de ciegos que no quieren ver, allá ellos, yo me retiro. No tengo esperanza de que algún día se cumpla lo que todos los primeros de mayor dicen: Reivindicar la clase obrera unida sobre las banderías políticas”.
- Bueno, botija, es hora de irme.
En la mesa queda su copa vacía; la mía, casi llena.
Ruth Gallo
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Abril
La cuna ya tiene dueña
la espera se terminó
y en esa cuna mullida
la niña hoy se durmió.
Se asomó por la ventana
el sol para saludar
y en sus manos chiquititas
un rayo hizo brillar.
Mirtha Zecca
16:14 Anotado en Mirtha Zecca | Permalink | Comentarios (0) | Email esto
Mi canción preferida...
Mi canción preferida
mi amor sin medida
mi llanto sentido
mi silencio hasta el fondo
mi amor inaugurado
mi tremenda amargura
mi razón de vivir:
mi amor a la vida.
Mirtha Zecca
16:13 Anotado en Mirtha Zecca | Permalink | Comentarios (0) | Email esto


